Domingo de Ramos 2026 – Ciclo A
Diac. Edwin José
Con mucho amor les comparto mi reflexión, de caracter homilético, para este Domingo de Ramos. La misma gira alrededordor de 5 puntis fundamentales.
Este día, Domingo de Ramos, se le conoce como Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. El Evangelio según San Mateo, nos lleva por dos momentos en la etapa final de la vida de Jesús. Momentos que, para el mundo pudieran estar situados en dos polos totamente opuestos.
Pero no para Dios.
Una multitud que aclama… pero no comprende
En la ceremonia de bendición de las ramas escucharemos: Hossanna al hijo de David. Luego en el Evangelio de la Misa del Día, escucharemos crucifícalo, crucifícalo. Pero ambas expresiones van hacia la misma persona: Jesús. Y esto ocurre con menos de seis días de diferencia.
Muchas veces en mi vida me hice la pregunta, ¿qué pasó? Al momento en que escribo vuelvo a entender…No es que la gente cambiara… Es que nunca entendieron realmente quién era Jesús.
Ay… como tantas veces pasa hoy.
El deseo del Pueblo era la llegada de un Mesías con poder humano, que fuera capaz de derrotar al Imperio Romano. Ellos querían un Mesías poderoso, político, que resolviera sus problemas inmediatos.
Pero Jesús vino como un rey diferente: sin ejército, sin armas, sin poder aplastante. Jesús vino sobre un burrito, y a pesar de los vítores, entro a Jerusalén con humildad.
Y aquí tenemos el primer punto:
Jesús, no vino,,, ni viene a imponerse… viene a entregarse.
El peligro de un cristianismo superficial
Siempre he pensado y expresado que vivir la Pasion, Muerte y Resurrección de Jesús desde la perspectiva de un museo, no sirve de nada. Estos acontecimientos tienen que repercutir en nuestras vidas. Tienen que movernos y provocar un deseo de cambio… de Pascua. Para museos ya tenemos muchos.
Si somos sinceros con nosotros mismos, esa multitud también podemos ser nosotros. Sí, muchasveces nos veremos reflejados en ella, porque: muchas veces decimos: “Hosanna” cuando todo va bien. Pero cuando Dios no actúa como queremos… empezamos a alejarnos, a cuestionar, a enfriarnos…
Muy fácilmente pasamos del “Señor, te sigo” al “Señor, ¿por qué no hiciste lo que yo esperaba?”
Y aquí nos llegamos al segundo punto:
El problema no es Jesús…El problema es la imagen que nosotros nos hacemos de Él.
La Pasión: el verdadero rostro de Dios
Cuando nos encontramos con la proclamación de la Pasión según, descubrimos algo profundamente impresionante… y también desconcertante:
Dios no responde al mal con más mal… responde con amor. Y eso rompe todos nuestros esquemas. Porque nosotros pensamos distinto: si nos hieren, queremos defendernos; si nos atacan, queremos responder; si nos traicionan, queremos alejarnos o devolver el golpe.
Pero en la Pasión ocurre algo totalmente diferente: lo traicionan… y Él ama; lo niegan… y Él perdona; lo insultan, lo golpean… y Él calla; lo abandonan… y Él permanece fiel; lo crucifican… y Él se entrega completamente
Jesús no pierde… Jesús se dona. No es un derrotado… es un entregado. La cruz no es el fracaso de Dios… es su forma de amar.
Y aquí, el tercer punto:
Es en la cruz donde vemos el verdadero poder de Dios: el amor que no se rinde, el amor que no se acaba.
La pregunta clave: ¿Dónde estoy yo?
Aquí me dirijo a todos los jóvenes que ya empezaron a vivir, o se preparan para la Pascua Juvenil a lo largo del mundo, pero en especial América Latina y Puerto Rico. Es preciso tener mucho cuidado para no vivir los misterios pascuales como espectadores. El trabajo, las actividades nos pueden llevar a ser simples espectadores, y despertar el Domingo de Pascua… sin haber acompañado a Jesús. En esta época histórica que nos ha tocado vivir…, en este Domingo de Ramos 2026… no te conformes con escuchar la Pasión. Hay que tomar una opción… Hay que decidir….
¿De cuál lado vamos… o vas a estar? ¿Entre los que gritan “Hosanna” pero solo por la emoción y lo lindo que se siente emoción? ¿Entre los que salen huyendo cuando llega el momento de la cruz? ¿Entre los que quiern amar, pero fallan?… O ¿deseas estar entre los jóvenes, quieren aprender a permanecer con Jesús hasta el final?
En la cruz no vemos debilidad…vemos un amor que decide quedarse cuando cualquiera se iría. No vemos impotencia…vemos un amor que no necesita imponerse para vencer. No vemos silencio vacío…vemos un amor que habla sin palabras.
La cruz revela algo que el mundo no entiende, el verdadero poder no es dominar… es amar hasta el extremo.
Entonces la cruz deja de ser mero símbolo religioso… y se convierte en una pregunta personal: ¿Creo realmente en este Dios? ¿En un Dios que ama así… incluso cuando yo no respondo?
Lo que nos lleva al cuarto punto…
Seguir a Jesús no es solo admirarlo… es aprender a amar como Él.
Y eso… cambia todo.
Punto Final
Hoy comienza la Semana Santa. Hoy puedes gritar “Hosanna”…pero Jesús no busca solo tu voz. Busca tu corazón. Busca que no lo abandones. Busca que cuando llegue la cruz…tú esté ahí.
Tratemos que no sea una semana más. Más bien que sea la semana donde se decide todo.
No te quedes en los ramos… Camina hasta la cruz… Porque solo el que llega a la cruz… podrá llegar a la luz…
No basta aclamar a Jesús… hay que permanecer con Él en la cruz y amar hasta la muerte.
Dios te bendiga.
Diacono Edwin José
