Tema: Jesús abre nuestros ojos
Dios descubre grandeza donde el mundo no la ve. La primera lectura de hoy está tomada del Primer Libro de Samuel. El autor nos narra cómo Samuel va buscando al nuevo rey de Israel. Él piensa que el elegido saldrá de entre los hermanos mayores del joven David. Pero Dios le advierte:“El hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón.
”Y es importante que guardes esa frase en tu corazón… es una gran enseñanza que nos regala Dios.
Recuerda: Nosotros miramos las apariencias;en cambio, Dios mira el corazón.
Con esta enseñanza vayamos al Evangelio de hoy, tomado del Evangelio según San Juan. Y creo que vale la pena preguntarnos: ¿Estás viendo realmente?
Probablemente, al leerlo o escucharlo, nos puede dar cierta lástima. Puede llevarnos a pensar: “Ay bendito… un ciego de nacimiento. ”Pero, obviamente, Jesús quiere que veamos algo más profundo.Hay muchas personas que pueden ver con los ojos… pero están ciegas por dentro.
Hoy tú y yo podemos estar ciegos en distintos momentos de nuestras vidas: cuando imitamos lo que todos hacen sin pensar en las consecuencias; cuando juzgamos a los demás por las apariencias; cuando creemos que Dios no tiene nada que ver con nuestra vida; cuando vivimos distraídos, sin preguntarnos por el sentido de la vida; y muchas otras situaciones más.
Es como si Jesús nos dijera: “¿Por qué te preocupas tanto por el ciego?” La peor ceguera no es no ver… la peor ceguera es vivir sin preocuparnos ni cuestionarnos nada.
El ciego del Evangelio tiene un encuentro con Jesús. Y a partir de ese momento, algo comienza a cambiar. Al principio él no sabe quién es Jesús. Pero poco a poco empieza a descubrirlo. Primero dice: “Un hombre llamado Jesús…”. Luego afirma: “Es un profeta.” Y finalmente, cuando se encuentra con Él, proclama: “Creo, Señor.”
Lo que nos demuestra que recuperó la vista física… y también la espiritual.
Nuestra experiencia con la fe muchas veces también es así. No entendemos todo de golpe. Vamos descubriendo a Jesús paso a paso. Pero hay otros personajes en el Evangelio que hasta nos pueden causar un poco de gracia: los fariseos.
Aquellos que insisten: “Nosotros sí sabemos.” Pero al final terminan siendo los más ciegos.Porque cuando alguien cree que ya lo sabe todo: deja de escuchar, deja de aprender, deja de dejarse tocar por Dios. Porque siente que ya terminó su proceso.
Por eso Jesús nos advierte algo fuerte: “Los que creen ver… pueden quedarse ciegos.”
Recuersa…. La fe comienza cuando nos atrevemos a decir: “Señor, ayúdame a ver. Porque Jesús no vino solamente a hacer milagros… vino a enseñarnos a ver la vida con los ojos de Dios e iluminar nuestras tinieblas.
Finalmente, debemos preguntarnos: ¿Qué cosa en nuestra vida necesita que Jesús ilumine hoy? Tal vez una decisión… Tal vez una relación… Tal vez una herida…. Tal vez una duda. Ábrete a Jesús… háblale como a un amigo.
Porque cuando Jesús entra en nuestra vida… la oscuridad nunca tiene la última palabra.
Dios te bendiga.
Diácono Edwin José

